COMO SI ESTUVIERA DEBAJO DE UN ARBOL
José Watanabe

En otro lado esta muchacha tendría hermosas piernas
y yo abriría las manos midiendo en el aire su cadera
o pensaría algo impúdico y bello para nombrar sus senos.
Esta muchacha taquígrafa mecanógrafa de buena presencia
no me sonríe ni canta,
         pero debiera.
Vive ocho horas diarias frente a mí
         sentada sola y lejana
lejana en una larga perspectiva sobrevolada por estantes y escritorios y palomas
         fijadas en el aire y una ventana que distorsiona su propio marco y ella más
         sola y lejana cada vez.
         Oh, yo no
soy surrealista
soy empleado
         y esta muchacha archiva mi oficio y beneficio, mi nombre
que flota como un globo entre los conserjes y los doctores.
A la hora del refrigerio ella abre su lonchera
y dispone sobre el escritorio su alimentación de pájaro
         como si estuviera debajo de un árbol.
Esta muchacha
         como si estuviera debajo de un árbol debiera cantar
y yo debiera ser galante con el suave color de sus mejillas.


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