NACIMIENTO DE VENUS
Jules Supervielle

Las horas

¡Vean la onda que se tiñe de rojo, cómo hierve!
Es la sangre de Urano que cayó del cielo.
Como en el agua el fierro rojo, hace un largo zumbido.
Observen, sin tener en cuenta las lentas fundiciones humanas
Una virgen nace de súbito de la ola fecundada.
Diosa, ella es la diosa espumosa y en sus ojos
A distancia de caricia
Están las grandes profundidades
Que se ocultaban para nosotros en el secreto del océano.

Venus

Salgo del mar murmurante con palabras en la boca,
Nazco niña ya crecida
Y les observo de frente,
Bañada de bellos días
Que no había vivido.
Estoy aquí de vez en vez
Como un corazón herido de amor
Y mi cuerpo está lleno de líneas,
Hijas de mi armonía.

El viento

Navegante en vuestra concha, deje que el joven Viento
la empuje hacia la orilla donde le llaman las Horas.
Nacida del mar, es sobre la tierra
Que le aguarda el porvenir
Y preciosa como el aire
Nada en usted tiene término.

Las horas

Aquí la Tierra y sus árboles
Aquí la Tierra y sus hombres
Y sus cabezas zumbadoras
Como en lo alto de los bosques.
Acérquese, vea venir a los insólitos mensajeros,
Y para mejor adorarle
El pájaro se hace cisne y el cisne se convierte en ángel
¡Y la paloma, paloma!


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